1 de octubre de 2010

Penélope Cruz

Yo tenía un novio imaginario que elegía los gustos del helado de acuerdo con los colores en vistas de alcanzar una combinación visual perfecta.
Cuando el heladero me devolvió el cono con la bocha de vainilla granizada cayéndose de costado, me dijiste que lo arregle con la cucharita e inmediatamente después te corregiste en tercera persona: "No, ella tiene que jugar".

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