Una vez caminamos varias cuadras disfrazados y después nos separamos. Yo me puse los auriculares y seguí por la misma cuadra. Vos te subiste al auto.
En la calle me llamaron por mi disfraz. "¡Eu, Caperucita! ¿Dónde está tu lobo?"
En los momentos en los que una no sabe ni quién es, parece que todo el mundo tiene información secreta.
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