22 de octubre de 2010

Eliz

Después de que naciste fue así:
dormiste unas cuatro horas en la incubadora
y te llevaron a la pieza.

Ahí estaba tu mamá
(decile Gaviota, de broma,
pero decíselo solamente una o dos veces,
así no se enoja),
mi mamá
y otra chica que había tenido una nena también.
Paulina era la otra nena.

Yo te visité a la tarde
y me sorprendió que fueras tan chiquita
y que movieras tanto los dedos y las manos.

Pensé
"esas manos
van a esculpir
figuras
monumentales".

Ahora siento que es imperativo
que sepas esto:

1.
el abuelo de Paulina
tenía una peluca elegante
frondosa
inevitablemente evidente
2.
en el ascensor había una señora,
abuela primeriza,
vestida de negro.
su remera tenía una inscripción
que rezaba
"mucha cerveza nubla la vista"
escrito con letras borroneadas
para crear el efecto.
3.
te vas a divertir tanto acá.

3 comentarios:

jc dijo...

me hubiera gustado tanto tener una tía que me recibiera en este mundo con algo así...

Nicolás dijo...

Me hace acordar un poco a algunas cosas que escribía Pablo. Aunque, bueno, me parece que hoy día se estila hacer una poesía así, un poco m{as sencilla ("sencillez" en este caso se opone a "formalismo"). Ninguna crítica. Me gusta así. Besos Yalanga! (Hoy te dejo comment porque no chateamos, ¿viste? Para que no pienses que siempre te "ignoro")
:P

Nat dijo...

¡Es hermosooooooo! (lo quería decir de nuevo) ♥