Todo esto de la macrobiótica
o de tener una colección de hematomas en secreto
como manchas de pintura en un lienzo blanco de piel.
Todo esto de presentarme en convocatorias
de pintar muebles en ateliers prestados
quedarme hasta tarde en la oficina y tomar de ese café.
Todo lo que me hace vibrar hasta el último pelito interno de mis tímpanos.
Todo para llamar a la suerte
y que un día, en sueños o en la realidad,
nuevamente vuelva a sentarme en un sillón
y apoyes tu cabeza en mi regazo
para que pase los dedos por tu pelo
como un rastrillo en una maleza inconquistable.
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