Acá se transpira como un vagón de tren
sólo que no sé qué sentiría el vagón de tren si estacionara frente al buen pastor
o si una nena de dudosa higiene personal señalara detrás de su estructura de hierro para advertirle
"ese señor te va a moler con un palo!"
Estuve una hora entera un mediodía excesivamente soleado
dando vueltas con cinco personas y solamente dije una palabra
("nico")
cuando era necesario que lo haga.
No existe nena en el mundo que te advierta con la anticipación necesaria
que, digamos, 10 días después del evento
iba a necesitar una habitación por debajo del nivel del mar
un japonés con olor a japón
un quejido bajito y sostenido
dedos hincados en las piernas
por las piernas
a través de las piernas.
Como si un vagón de tren tuviera terminaciones nerviosas.
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