en una esquina alejada de la mesa,
medio encorvado sobre el plato de arroz,
con el cuello de la remera hacia el costado,
nicolás me muestra más del hombro
de lo que generalmente me deja ver.
tiene un buzo azul oscuro
una remera verde loro
los anteojos de marco negro
y el pelo casi naranja.
el arroz está especiado con una técnica propia.
nicolás parece esponjado
como la pantera rosa
cuando la meten en el lavarropas.
yo estoy en la esquina opuesta de la mesa
y no sé si le hace alguna diferencia
que haya o no haya ido
126
9A
tuc tuc, es acá?
sos la peor; sí, es acá.
yo no sé
si es igual
pero me levantaría de la silla de arquitecto
que me dijo que acercara
pasaría al lado de juan
de guada
de triana
y me ubicaría frente a su espalda
para abrazarlo
y darle un beso sonoro en la mejilla,
como si hubiéramos crecido juntos
y compartido habitación desde los 6 años,
como si él me hubiera hecho golpear contra la puerta
mientras me corría por la cocina
nuestros gritos de jolgorio inundando la sala,
como si lo hubiera pescado masturbándose,
como si supiera exactamente cuál es la técnica precisa
para condimentar el arroz de esa manera.
nicolás, el esponjoso
cuando sale de bañarse
cada objeto de la habitación le sonríe
y siente que lo vio
cuando terminó de leer su primera novela de más de 500 páginas
cuando decidió que iba a estudiar arquitectura
cuando lloró
cuando se fue de casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario